Cuidar la salud

08 Apr 2020

Juntos paramos al COVID-19

Decálogo Cuentas Sanas para cuidar la salud de tu familia y de tu economía.

Desde Cuentas Sanas, en este momento tan desafiante para todos queremos compartir con vos diez propuestas para cuidar la salud. La tuya, la de tu familia y la de tu economía personal. 
 
1. Aprovechá la ola. Aunque los tiempos de cambio son difíciles, también nos brindan una excelente oportunidad para iniciar nuevos hábitos. ¿Las circunstancias cambiaron tanto que se te complica hacer las cosas como siempre? Tal vez sea el momento para experimentar y modificar algunas rutinas. En este portal podés encontrar muchas propuestas. Mirá la sección que mejor responde a tus necesidades actuales y conocé formas alternativas para aprovechar mejor tus recursos.
 
2. Si lo podés hacer desde tu casa, ¿para qué salir? Al quedarte en casa no solo reducís las posibilidades de contagiarte, sino que también evitás contagiar a las personas más vulnerables de tu comunidad. Si tenés que salir a la calle por obligación, tomá todos los recaudos de autoprotección e higiene. Pero ¿y todas esas cosas que podés hacer sin moverte de tu casa? Si aún no las conocés, es el momento de descubrir las infinitas posibilidades del mundo digital: podés hacer cursos gratuitos por Internet, controlar tus saldos bancarios, pagar los servicios y muchas cosas más. Si aún no lo hiciste, date de alta en la Banca Internet y descárgate la app de tu banco. Cuando la situación vuelva a la normalidad, nunca más tendrás la necesidad de hacer largas colas en el Banco.
  
3. Cuidá tu consumo de información. Es importante estar bien informados, pero los psicólogos nos avisan que, en este tipo de situaciones, estar conectados “minuto a minuto” puede traernos más perjuicios que ventajas. El bombardeo constante de noticias preocupantes puede llevarnos a tomar decisiones impulsivas, como comprar en exceso o acaparar cosas que no necesitamos. No solo tenemos que protegernos del virus: también es conveniente evitar la contaminación de las noticias falsas, para cuidar nuestra salud mental y nuestra economía.
 
4. Seguí la pista de tu plata. Es muy probable que tengas en claro tus grandes gastos mensuales: la casa, los servicios, la comida... Sin embargo, la experiencia demuestra que nos resulta difícil dimensionar el volumen real de nuestros gastos. Y ya ni hablemos de los pequeños “gastos hormiga” a los que no damos importancia y que terminan sumando más de lo que creíamos. ¿Y si aprovechás estos momentos para registrar de forma detallada todos tus gastos? Esto es importante siempre, pero aún más en momentos de tanta incertidumbre. Para evitar sorpresas desagradables y que la plata no te desaparezca “mágicamente”, consultá la sección Presupuesto, por supuesto y descárgate desde ahí la herramienta interactiva de presupuesto personal.
 
5. Mantené tus deudas bajo control. En las excepcionales circunstancias de esta pandemia, el endeudamiento puede ser necesario, pero supone riesgos mucho más elevados de lo normal. Por eso es más importante que nunca que mantengas un estricto control de tu nivel de endeudamiento, evitando las compras que no sean imprescindibles. Para no sobrecargar tu economía familiar, mirá la sección del portal Controlar las deudas y descárgate la calculadora de nivel de endeudamiento.
 
6. Hacé tus pagos y compras por medios virtuales. Aunque culturalmente nos resulta muy difícil y poco natural, en estos momentos necesitamos reducir todo lo posible el contacto físico con otras personas. La opción ideal es pagar tus servicios a través de la Banca Internet o la app de tu Banco, y realizar todas las compras básicas por Internet. Si no tenés la posibilidad de comprar a distancia, al menos utilizá medios de pago que minimicen el contacto y los intercambios: las tarjetas (de débito o crédito), los pagos con celular, etc. En la medida de lo posible, evitá el manejo de dinero en efectivo, ya que pasa por muchas manos y es una importante fuente de contaminación. Si solo podés pagar en efectivo, después lavate las manos con cuidado y evitá tocarte la cara.
 
7. Controlá en todo momento tus saldos y obligaciones de pago. En este momento en que nuestra atención está más dividida que nunca, es esencial que no pierdas de vista los saldos de tus tarjetas y de tus cuentas bancarias. Revisalos periódicamente desde el celular o la computadora, para no exceder tus posibilidades de gasto.
 
8. Planteate nuevos objetivos. En mayor o menor medida, el COVID-19 nos está obligando a todos a modificar nuestros planes para el 2020: viajes, proyectos profesionales, etc. Sin embargo, no falta mucho para que recuperemos un ritmo normal de actividad, y es bueno tener un horizonte que nos motive en ese momento. Hacé nuevos planes o adaptá los que ya tenías. Consultá la sección Iniciar proyectos personales y descárgate las herramientas interactivas que te ayudarán a alcanzar tus metas.
 
9. Invertí en tu salud y tu comodidad. Dado que aún no existe un tratamiento contra el virus, es una buena idea priorizar los consumos que nos ayuden a fortalecer nuestras defensas físicas y emocionales. Elegí alimentos saludables y mantené el orden y la higiene en tus espacios familiares y de trabajo. No solo estarás tomando medidas de prevención: está comprobado que los lugares limpios y ordenados nos ayudan a tener mejor humor y ser más productivos. 
 
10. Apoyá a tus seres queridos. Ninguno estábamos preparados para una situación como esta, pero para las personas más vulnerables es aún más complicada. Si tenés algún adulto mayor en tu familia, o conocés a alguien que necesite tu ayuda, recordá que la heroicidad está en los pequeños detalles: llevar la compra, ir a buscar medicinas, etc. ¡Siempre con todas las precauciones para protegerte! Es un tiempo para ser más conscientes de quienes nos rodean y una oportunidad para transitar esta época reforzando nuestras comunidades. 
EN CRIOLLO
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Términos clave

Ahorro

Es la parte de los ingresos que no se consume y puede guardarse para atender necesidades futuras. La diferencia entre el ahorro y la inversión es que el ahorro tiene como principal objetivo conservar el dinero y evitar que pierda su valor (para lo que existen productos que brindan menores rendimientos pero total seguridad), mientras que en la inversión se intenta conseguir rendimientos más elevados, a cambio de asumir ciertos riesgos.

Crédito

Es un monto de dinero que los bancos ponen a disposición de personas y empresas para que puedan realizar compras o inversiones, sin necesidad de disponer en ese momento del capital necesario. De esta forma se puede adelantar el consumo cotidiano o la compra de autos, viviendas, equipamiento productivo y otros muchos bienes y servicios. El crédito se devuelve a lo largo de un plazo determinado en cuotas mensuales, que no sólo incluyen el dinero prestado sino también los intereses y gastos que componen el costo financiero total. Podés ampliar información en la sección En qué consiste un préstamo bancario.

Interés

Es el monto que recibe el propietario de un capital por ceder a otro el derecho a utilizarlo durante un periodo determinado. Por ejemplo, vos pagás un interés a cambio de utilizar el dinero que te presta el banco. Y al contrario, cuando abrís un depósito es el banco el que te paga a vos. El interés se expresa en forma de tasa, como un porcentaje. Ejemplo: “El depósito a un año está remunerado a una tasa de interés del 25% anual”. Esto significa que, por cada 100 pesos que tenés en el depósito, recibís 125 pesos al terminar el año.

Presupuesto, por supuesto

Todo lo que necesitás saber

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